3 de abril de 2026

Mata Panki.


Ay qué me gustó esta película!!! La descubrí como he comentado tantas veces "por pura casualidad" y el resultado fue verla y gozarla de principio a fin. Matapanki es una película que cuenta la historia de Ricardo, un joven oriundo de una comuna/barrio popular de Santiago de Chile, llamado Quilicura que tras ir a una fiesta punk con sus amigos Mella y Claudia, bebe cierto brebaje que encuentra en "el baño" y que al poco rato descubrirá que posee súper poderes.

La vida de Ricardo consiste en salir todos los días con sus amigos, pasear por las plazas sin árboles, pero con muchos juegos infantiles y para hacer ejercicios, beber cerveza, fumar marihuana y después volver a casa para acompañar a su abuela. También invita a sus amigos a jugar play en casa o ver películas en el computador.

El mundo o familia de Ricardo - Matapanki, está compuesto por su abuela, y sus amigos Mella y Claudia. La no actriz que interpreta a la abuela/aweli como él la llama, en la vida real es nada menos que Rosa Peñaloza la mamá de "Hija de perra": quien entre finales de la década del 2000 y principios del 2010, se consolidó como un ícono del arte Queer y la disidencia en Chile hasta su muerte en el 2014. Hija de Perra trabajó haciendo perfomance, música y cine, destacándose por su estética transgresora y muy política. Quien también pertenecía a los barrios/comunas "marginales", que de paso no sería raro que fuera Quilicurine también. 

Elementos interesantes de Matapanki.
- El color blanco y negro de imagen granulada o nevado, que el director Diego Fuentes utilizó para contar la historia, hace que ésta ocurra sin tiempo, año, siglo, concreto. Puede haber ocurrido hace 20 años, ayer, o quizás venga del futuro.

- Los espacios de locación, fueron en su totalidad lugares existentes de Quilicura, una comuna/barrio de Santiago capital de Chile, que está ubicada en la periferia sector norte. Y como sucede en casi  todos los barrios "marginales o populares" no solo de Chile, sino que también en cualquier país del mundo señalado como del tercer mundo o en vías de desarrollo, cuenta con gran cantidad de terrenos deshabitados, los llamados "elefantes blancos". Lugares que fueron planeados para construir edificios, escuelas, hospitales y donde finalmente uff se roban la plata/dinero o se arrepintieron de invertir y construir. Y en esa honda actitud llena de impunidad y falta de respeto a la dignidad de las personas, dejan todo tirado como diciendo "basurales para sus iguales". Entonces sucede que esos lugares abandonados, semi construidos quedan a merced de los habitantes que los enfrentan desde las ventanas de sus edificios departamentos y deciden ocuparlos ya sea como espacios de reunión amistosa, para beber, para fumar marihuana y otras yerbas, para cagar. También existen aquellxs más organizados generalmente jóvenes y/o mujeres que los transforman en huertas comunitarias o espacios culturales donde poder realizar conciertos. En el caso de Matapanki, los elefantes blancos son ocupados para hacer conciertos punk, así como también para esconderse, resguardarse. 

- Los elefantes blancos, también dan un toque sin tiempo a la historia, porque dependiendo la edad del espectador puede remitirte a barrios marginales de Estados Unidos, a escenografías de cine futurista como Mad Max, a los edificios construidos y abandonados en la ex RDA después que cayó el muro. Construcciones fantasmas sin edad, ni tiempo. 

- La abuela, creo que el hecho de integrar al elenco actoral a Rosa Peñaloza, la mamá de Hija de Perra, es un elemento que  marca la condición underground tanto del punk como de los barrios marginales.

- Semejanzas con la historia reciente de Chile, es aquel que se enmarca a la perfección con "cualquier parecido con la realidad no es casualidad", ocurre cuando Ricardo, acompaña a su aweli al consultorio para que la revisen en su padecimiento de la fibromialgia. Están en la sala de espera y las horas se suman y nadie los atiende, ni a ellos como tampoco al resto de los enfermos que los acompañan. Entonces se quedan dormidos y Ricardo sueña con su aweli rodeada de una luz candecente cual santa y le dice que lo quiere mucho y que le va a dejar su cadenita para que lo cuide. Al despertar Ricardo descubre que la aweli ya no está a su lado. Y por más que la busca y averigua, pregunta, nadie puede decirle con exactitud dónde está, así como tampoco con absoluta certeza si está muerta o no. O el asesinato de la mujer de la botillería con la que tenían un vínculo de amistad. 

Volviendo a la historia.
Será justamente en ese lugar deshabitado/abandonado, uno de los elefante blancos de Quilicura, en donde nuestro súper héroe bebe del "brebaje ancestral matapanki" que le otorgará poderes.  Lo que él no sabe pero que el espectador sí, es que el hecho de encontrarse con aquella botella que contenía un líquido café tipo brandy y con un alto contenido alcohólico, de casualidad no tiene nada. Sino un plan que la CIA de Estados Unidos decidió probar con las ratas nativas de bajos recursos que habitan Chile para alterar sus estados y causen caos y descontrol, el gobierno en turno no pueda hacer frente al desquiciamiento social y entonces...... el salvador del mundo mejor conocido como el Presidente de USA, ofrezca, invada, llegue hacer justicia y acomode en vez de la torre Entel (las malas comunicaciones son el opio del pueblo ignorante) la antena de la CIA y así colonizarnos, adoctrinarnos y dirigirnos la vida. 

Pero no contaban con que Ricardo - Matapanki, no sabe ni entiende inglés. Además es punk, es decir, rebelde y solo obedece a su aweli y al descubrir las sucias intensiones de la garra imperialista, le da tanta, pero tanta rabia que da pelea y se bate a lucha libre máscara USA contra nuestro súper héroe nativo, eso sí gracias a la ayuda infaltable del cuerpo punk de Quilicura, liderados por Mella y Claudia, sus amigos queridos. 


Lo bonito hermoso que tiene esta película es la intención de su director, intención y dedicatoria, fue encontrarla y simplemente amé más esta cinta y me cayó más que bien el director: "para mi es importante retratar a los freaks, olvidados o fuera del margen". 


Es que lxs freaks, olvidados o fuera del margen, son aquellxs que se sienten explotadxs, que la vida se va en puro trabajar, sin calidad de vida, viviendas hacinadas. Me encantó aún más saber que el director sea oriundo de Quilicura y que sus padres se la jugaran para que estudiara cine donde él quiso que fue la Universidad del Desarrollo. Una universidad privada, que lucra con la educación, propiedad de uno de los grupos más rancios, conservadores y corruptos de la sociedad chilena (porque existen lxs progres que no son de izquierda) dígase la derecha. Debieron morir del horror cuando Diego Fuentes, como examen de titulación realizó Matapanki, que sin necesidad de decirlo textualmente es sin duda una abierta evocación a volver a prender como aquel 2019. 

No era necesario ser textual, decir las cosas directamente, porque entonces las puertas de los cines nacionales se cerrarían para la película, como así también los festivales internacionales. Mucho más inteligente fue vestirla de comedia, con mucho humor negro, supuestamente de ciencia ficción y que fueran los, las, les espectadores quienes durante los 71 minutos de duración, sacaran sus propias conclusiones. Creo que si eres popis/cheto/cuico más bien no la irás a ver y si lo haces, te dará miedo o quizás también asco, porque sospecharás que huele demasiado a cabecita/negro/esclavo. Y si bien la historia está absolutamente exenta de odio, sí tiene mucho de la idea que solo la unidad entre familia (vínculos no tradicionales = mono parental), de amigos, colegas de trabajo, serán la fuerza energía necesaria para derrocar cualquiera intento de dañar a tus iguales. Solo la unidad nos hará libres.

Matapanki es una película hermosa, sencilla, nada simple, de esas que quedan retumbando en tu cabeza por mucho tiempo, quizás para siempre. Los actores creo que todos desconocidos, son buenísimos, identificables y sobre todo adorables, de querer ser su amiga e ir a conciertos con ellos. La banda sonora está buenísima, tanto que me hizo acordar de aquellos viejos tiempos de fiestas en lugares deshabitados (el tiempo no existe) y revivir la sensación compartida de la vibración juvenil y sus acordes. Nunca fui la más valiente pero el destino quiso que más de una vez estuviera inmersa en esos espacios y el recuerdo está intacto.

Matapanki es una historia que se cuenta en todas las latitudes, no tiene fronteras, ni idiomas, color, raza o credo. El único elemento que local son los garabatos, por el resto de los detalles que la hacen un todo, estoy segura que de viajar a los festivales internacionales, tocará la sensibilidades transversalmente.  Por algo causó sensación en Berlín. 

Me encantó tanto demasiado, mucho harto, bastante, que si alguien quiere verla y no le gusta ir solo, sola, me ofrezco de compañía jajaja.


Totalmente recomendada!!





SINOPSIS:

Tras adquirir superpoderes alimentados por el alcohol, Ricardo -un joven punk de las afueras- se propone cambiar la sociedad. Pero un error brutal desencadenará un conflicto internacional, con él en el centro de la tormenta.


CALIFICACIÓN:

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FICHA TÉCNICA:

Título original: Mata Panki, Chile, 2025.

Duración: 71 minutos.

Dirección y guión: Diego Fuentes.

Reparto: Diego Bravo, Rosa Peñaloza, Ramón Galvéz, Rodrigo Lisboa, Antonia Mccarthy.

Fotografía: Vicente Correa (B&W).

Género: Humor negro muy negro.