3 de julio de 2018

Venían a buscarme.




A veces me sucede, al leer un libro o ver una película y que deja un sabor muy, muy rico, también ocurre que quedo muda, como en trance, en shock. Sensaciones tan fuertes que impiden emitir sonidos y sin embargo, en el interior, las ideas y emociones revolotean a mil por segundo. Como cuando tienes la oportunidad única e irrepetible de contemplar el rayo verde.

Así me sucedió cuando vi, junto a mi sisterna Manucita, “Venían a buscarme”, el documental de Álvaro de la Barra. No están para saberlo pero ya saben que se los contaré, que ni bien me enteré que estaban haciendo documental sobre esta historia, quedé helada por completo, porque esa misma historia, pero sin que la protagonizara un niño, mi papá nos la contó muchas, pero muchas veces, a lo largo de nuestra vida junto a él.


Sinopsis.
Mis padres, militantes revolucionarios, murieron ejecutados en la esquina de mi jardín de infancia en una emboscada. Yo crecí en el exilio, clandestino y con la imagen heroica de mis padres como pareja y como luchadores sociales. Ahora, yo busco recuperar mi identidad intentando así, conocerlos a ellos.


La historia del documental.
Esas cosas raras que pasan, tenía tantas ganas de ver el documental, conocer la historia de este niño, del cual no tenía idea de su existencia, que existía un hijo, un niñito pequeño que quedó en el jardín infantil ubicado en calle Andacollo, a pasos de Bilbao, donde sus padres fueron asesinados y de ahí en más, cual obsesión, solo quise ver el documental y enterarme de su historia.

Era como una curiosidad morbosa, lo confieso, volver a revivir en imágenes lo que mi papá tantas veces nos narró. Y sin embargo, cuando llegó el momento o más bien después que la vi, las sensaciones fueron tales de tristeza, desolación, que no sé, no me arrepiento en lo absoluto de haberla visto pero...



Sucede con esas historias tan personales, que uno se encariña con el personaje principal, en este caso Álvaro, el niño que ya creció y que ha vuelto a Chile, Santiago y Valdivia, en busca de la historia de sus padres, para así conocerlos más que por las fotos que de ellos conserva. Él más allá de la historia, es realmente exquisito, tanto en la foto de niñito que muestra el afiche del docu, como ahora que está grande y por todos lados y con ese tono de piel y esos ojos preciosos y su acento de quien vivió muchos años en Venezuela. Como que dan ganas de ir a buscarlo, abrazarlo y quedarse para siempre con él.

Pensaba mientras la veía, que me gustaría conocerlo, alguna vez le comenté esta historia a un amigo, que me ofreció ubicarlo para que nos conociéramos y le contará todo, pero no acepté. Una, porque es la historia de mi papá y él ya no está para contarla con todos los detalles, los míos son solo recuerdos ya que para ese entonces, yo tenía 4 años y dos, porque me daba cosa, pensar tenerlo frente a mí, contándole algo que en estricto rigor, ni suma, ni cambia en nada lo que él ya sabe.

Es que si cierro los ojos y pienso en "Venían a buscarme", inmediatamente siento un aura de tristeza volando por el ambiente, no solo sobre los espectadores, sobre mí, sino que en la historia de este niñito, hoy un hombre grande, que no lo deja ni a sol ni a sombra. Más que mal la historia en sí es triste, un hombre que vuelve a Chile, su país y de sus padres, porque quiere reconstruir el nexo, vínculo entre él sus papás y de paso, recuperar su identidad. 


Tantas ideas que van y viajan por mi mente, pienso en lo que en el documental, Álvaro de la Barra, cuenta que fue su infancia, de bebé y no se acuerda, junto a su ex tía en Francia, después la infancia y adolescencia en Venezuela, junto a su tío Pablo, hermano de su papá. Aquello de "me decían que no debía contar quien era, cuál era mi nombre verdadero, quiénes eran mis padres". Un chico tan niño, teniendo que ocultar su historia, una que a penas y conocía. Un relato de héroes revolucionarios, sus padres, de quienes sólo tenía una foto de cada uno y ninguna de los tres juntos.


De fotografías.
El tema de la foto, en lo personal, es más que una constante. Recuerdo que fue en el docu sobre "los hornos de Lonquén", que por primera vez en la vida, tomé conciencia sobre lo que significa tener una foto de tus seres queridos, sobre todo cuando éstos, han sido asesinados. En el caso de Lonquén, la señora de Maureira, no tenía fotos ni de su marido, menos de sus hijos. Y en base a retratos hablados, fue que le hicieron la primera imagen de esa familia que ya no volvería a ver más.

Después qué decir, a la hora de hacer la lista de los desaparecidos, de los 119, de los ejecutados. Uno que tuvo la suerte de vivir rodeada de familiares buenos para la fotografía y por tal, posee tantos, tantos, registros de lugares, cosas, árboles, abuelos, primos, tíos, familiares re contra muertos, onda tatara y recontra tatara...

Entonces cuando Álvaro, habla, casi al final de su documental, de la tristeza que resulta al ser hijo de estos revolucionarios, que en su clandestinidad constante, en la que junto a él vivían, no se dieron o no pudieron darse el tiempo de tomarse una foto de tres, los papás y él. Él y sus papás y lo único que tiene, es una foto de él bebé cuando estaba comenzando a levantarse y junto a él, la figura de alguien que al parecer es la mamá y una sombra, que vendría siendo el padre y fotógrafo de esa historia.

Y vuelvo a pensar en cierto día en que me peleé con una amiga porque le dije que encontraba que los revolucionarios chilenos eran unos estúpidos egoístas, porque si querían construir un mundo nuevo, pues si llegaban a esos momentos, ahí que se pusieran a tener hijos, porque dejarlos huérfanos y con este país que la verdad no se le ve el esfuerzo de esas vidas asesinadas, por ninguna parte. Obviamente que esta amiga me comió viva y me dijo, además de huevona y otros garabatos, que yo era una pequeña burguesa y que no entendía nada. Y le respondí que si, que seguramente lo era y a mucha honra, pero que en todo caso, encontraba que si todos los niños del mundo, pudieran ser pequeños burgueses como yo, al menos cumplirían con lo exclamado por  José Martí: "los niños nacen, para ser felices", y no para tener unas vidas amargas, llenas de tristezas y desolaciones, ausencias y mucho, mucho sicólogo.

Que sino, miren el resultado de "El edificio de los chilenos", lean entrevista a su realizadora Macarena Aguiló, aunque su caso es extremo. Vean "El terrón de azúcar" de la hija de Patricio Guzmán y si tienen tiempo y antes que nada, vean "Venían a buscarme".






De vuelta al documental.
En materias de séptimo arte, género documental, esta cinta realmente es muy, muy buena, triste, desoladora, pero no por ello menos delicada, tierna, cálida y buenísima ¿puede algo ser bueno y triste? Sí. Con mi sisterna lo fuimos a ver a la Cineteca, donde lo están exhibiendo hasta el 4 de julio, en el microcine, hay que llegar con tiempo porque tal como lo dice su nombre, es micro y se llena con facilidad, cosa que es muy buena.

El estilo de narración mezcla la voz en off de Álvaro de la Barra, con imágenes de él cuando se encuentra con diversos personajes de su vida familiar y amigos de sus padres, los cuales mirando a cámara a veces y otras conversando con él, cuentan anécdotas de sus papás y de él cuando chiquito. El ritmo es cautivante, de toda la sala hubo una sola persona, una chica joven, que al parecer no tenía idea de lo que iba a ver y pasó la proyección, buscando una postura para intentar quedarse dormida, lo que conversábamos con mi sisterna Manucita, es que tiene que haber sido una chica muy tonta, con perdón de los mismos, porque no será de acción, no será ficción, pero la historia está tan bien contada, tan personal, intima, es tan impresionante todo. Él, Álvaro es tan amoroso, lindo, guapo, simpático, lo que cuentan los entrevistados aporta a esta historia que nos mantuvo a sus fieles espectadores, en la punta de la silla, entre sollozos y mocos.


Es del año 2016 pero vio la luz este 2018, tiene una duración que pasa volando de 84 minutos, el guión y dirección es de Álvaro de la Barra, la fotografía de Carlos Vásquez Méndez, Inti Briones y Jackson Elizondo.  Es un trabajo cinematográfico que no hay que perderse, tanto porque es la manera que tenemos de conocer nuestra historia, los parajes desoladores de ésta, como porque lo bueno hay que rescatarlo y hacerle mucha propaganda.

Y para que no digan que cuento las cosas a medias, porque si mencionas algo, debes justificarlo, aquí les dejo la historia que mi papá siempre nos contó sobre los papás de Álvaro de la Barra.... 





La historia que me contaron.
Corría 1974, llevábamos un año y tantito más, sobreviviendo al golpe de Estado que derrocó el gobierno de Allende, cuando con mis padres, hermanas y yo, fuimos a vivir a una casa ubicada en Busto 2170, en la comuna de Providencia, que había sido de la primera esposa de mi papá.

La casa, era como las de esa parte de Providencia, es decir, grande, espaciosa, de dos pisos, con antejardín y patio trasero, con árboles en los dos espacios verdes, con porche adelante, de ventanales altos, techos ídem. Llegamos a vivir, un poco para desarmarla y mandar objetos y otros a Carmen,  primera mujer de mi padre y también, para habitarla, ya que tenía el arriendo pagado hasta fin de año y como estábamos en la calle de la amargura económica, tras la expulsión de mi papá de la Chile. Y sucede que ésta casa, colindaba, desde el patio trasero, con las oficinas administrativas de la Embajada de Venezuela. Y obviamente, al poco vivir ahí, nos transformamos en los más vecinos más frecuentados del barrio, lo que también provocaba sospechas en la cuadra, por aquello que los habitantes de por ahí eran todos fachos, por no decir pinochetistas, que adoraban el toque de queda y aquellas mujeres de abrigos de pieles falsas o reales, anteojos oscuros de mujer mosca, descansaban después de tanto cacerolear en Nueva Providencia, rogando porque los comunistas fueran exterminados. Lo que no impidió que mi papá hiciera de enlace con cuanto compañero comunista, amigo socialista, uno que otro mirista, para saltar la pandereta y quedar asilados en la embajada, ya que la DINA les venía pisando los talones.

Con esta precuela, es que el documental “Venían a buscarme” se mezcla con mi historia y nosotros en la suya. Porque el abuelo de Álvaro, era amigo de mi papá, Don Pedro (de la Barra) como le decía y seguramente, no lo sé con exactitud, éste señor le debe haber pedido que intercediera con su hijo Alejandro y su nuera Ana María, para que se asilaran.



La historia que mi papá nos contaba, era justamente del día en que asesinaron a Alejandro y Ana María. Habían quedado de reunirse cerca de nuestra casa, pero como tardaban y la paciencia nunca ha sido nuestra cualidad, decidió salir a encaminarlos. En esos pasos, es que escucha la balacera que estaba sucediéndose en Bilbao con Andacollo. Ya que nosotros vivíamos en la vereda del frente de Bilbao, a la vuelta. Mi papá alcanzó a llegar hasta Busto esquina con Rodo, ya que el resto y qué decir Bilbao estaba cerrado y acordonado de cordillera a centro. Al día siguiente, al leer las noticias, confirmaría que los asesinados habían sido los papás de Álvaro de la Barra. Pero del niño no se mencionaba nada, como tampoco mi papá nos hizo jamás referencia que estos jóvenes tuvieran un hijo, no sé si porque no lo sabía o para no asustarnos.

Seguramente como el vinculo entre mi papá y Don Pedro, era muy fuerte, éste debió haber usado para que mi padre intercediera con los chiquillos, quienes además, tenían la misma edad que mis medios hermanos y así también por lo que pasó, es que esta historia nos acompañó a donde quiera que fuimos.

De nuestra vida en esa casa, sucedió que poco tiempo después, nadie volvió a visitarnos, tampoco volvieron a interesarse por conocer el huerto que mi mamá tenía en el patio trasero. Aquellas personas que entraban a la casa, nos saludaban, no se iban, pero tampoco las podíamos encontrar por ninguna parte. Y finalmente, dejamos Busto 2170 para marcharnos con rumbo a México.

Así que no pierda pisada y vaya a la cineteca, si nos enteramos de otros lugares donde la estén exhibiendo, le avisaremos. Y si le gusta, no deje de comentarla en familia, con amigos, para que más y más personas conozcan esta importante historia.

Totalmente recomendado!!!

CALIFICACIÓN:
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FICHA TÉCNICA:

Título original: Venían a buscarme, Chile, 2018.
Dirección y guión: Álvaro de la Barra.
Género: Documental.



26 de junio de 2018

Nessuno mi puó giudicare.



Me encantan estas comedias italianas, lo sé, soy simple, a veces y qué tanto. Me encantan, de amarlas, tanto por la lengua, porque son sencillas, divertidas, aprovechan la liviandad y meten temas sociales, políticos, se burlan de todos y todas.

Además que la protagonista, es ya mi actriz italiana consentida, Paola Cortellessi, y en esta ocasión realmente debo sacarme el sombrero porque cuando la vi anunciada NESSUNO MI PUÓ GIUDICARE, pensé qué será esto, pero como aparecía ella en el reparto dije, a saber vamos a por verla.



Y es que la he visto en todos los matices, de ama de casa burguesa, de mujer sometida, de independiente de izquierda, revoloteando a las masas obreras, perteneciente a la mafia y ahora, con la excusa de sacar adelante a su hijo, tras la muerte repentina de su marido, de "acompañante" o prostituta, como mejor quiera decirle.

Pero como es comedia, la vulgaridad y lo gore, quedan fuera. Es decir, el tema de tener que acostarse con sus clientes, es manejado con guante de seda y resulta de lo mejor. Y sin embargo, existe el minuto desmoralizante en la que tiene que ejercer el oficio por primera vez y contenta no queda. Pero hay que apañar, salir adelante, darle de comer al hijo y pagar una maldita deuda que dejó el marido.



Es la típica historia, en que la ricachona baja al subsuelo y la aventura está en si podrá adaptarse. Obvio que le ayudarán todos aquellos que ella, en algún momento, desdeñó. Porque en esta película la oda en contra del racismo, ya sea de color, religión y político, es el pan o pizza que comen a cada rato. Porque como es comedia, hay personajes clavados en el cliché. Está el gay que tiene que descubrirlo, el racista que termina con una mujer de color, está el comunista que no se vende, se regala. Los simples y felices, la que era súper adinerada y deberá hacer "lo que sea" para salvar a la familia, está la prostituta amiga que le ayudará en tal empresa.



Y con cada uno de estos personajes "ingredientes", usted podrá gozar durante 95 minutos, de una encantadora comedia italiana. Que como tal, tiene un acercamiento al final, de lo obvio lo que sigue, casi que uno dice pero ¿cómo tanto? Siempre se puede, cuando no se tiene cómo concluir. Y sin embargo, uno perdona la simpleza y sigue gozando.



Es decir, NESSUNO MI PUÓ GIUDICARE, no es  una cinta para personas que se crean o sean síper inteligentes y carezcan de simpleza. Para las y los tontos graves menos, para los intelectuales qué decir. Aquí sólo se aceptan públicos que quieran pasar un rato agradable, reírse a castañuela suelta y ya. La vi en la señal Europa Europa de la tv paga.
Totalmente recomendada!!!




SINOPSIS:
Alicia es una treintañera que vive en una hermosa villa al norte de Roma, con su esposo y un hijo de 9 años. Su vida parece como en un sueño dorado, pero cuando su marido muere en un accidente, todo se volverá una pesadilla. 

CALIFICACION:
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FICHA TECNICA:
Título original: Nessuno mi puó giudicare, Italia, 2011.
Título en español: Nadie me puede juzgar.
Dirección: Massimiliano Bruno.
Guión: Massimiliano Bruno, Edoardo Falcone.
Música: Giuliano Taviani, Carmelo Travia.
Fotografía: Roberto Forza.
Duración: 95 minutos.
Género: Comedia.
Reparto: Paola Cortellessi, Raoul Bova, Rocco Papaleo, Anna Foglietta, Giovanni Bruno, Hassani Shapi, Valerio Aprea, Lillo, Lucia Ocone, Awa Ly, Raul Bolanos, Pietro De Silva, Caterina Guzzanti, Ricardo Rossi, Maurizio Perone. 

15 de junio de 2018

El marginal.


A la serie “El marginal”, llegué por mi amigo Bosco, como él tenía Netflix, la veíamos en su casa cuando me invitaba. Desde enero y un tanto de febrero, la emitieron por señal Universal channel y la vi, sin respirar hasta el final.

Varias cosas me pasaron, mientras la veía, pero la principal que hizo seguir hasta el final, es que las series, películas, documentales, algunas teleseries, argentinas, son tan buenas, buenos sus guionistas, las ideas, qué decir las ambientaciones, las actuaciones.

Dos, que podría ser el pero, que más bien me hizo pensar si de verdad quería continuar viéndola, fue lo violenta, la violencia, pero para hablar de eso, tengo que contextualizarles la historia.


Miguel Palacios, entra con una identidad falsa a la Cárcel de San Onofre, una de las prisiones más horrendas de la capital bonaerense, acusado de haber asesinado a dos personas. Al poco andar, descubriremos que en realidad está ahí, bajo el nombre de Pastor Peña, porque es un policía encubierto, intentando descubrir dónde está secuestrada la hija de un juez de la nación.

Así es como Pastor Peña, tendrá que hacer vínculos, amistad, enemistades, engaños, para mantenerse con vida y en las mejores condiciones posibles en ese lugar.

Es decir, estamos ante una serie de cárceles, que en lo personal me cargan justamente, por el exceso de violencia que alojan. Pero también estaba el dato no menor, que el elenco me gustaba mucho, qué decir de Juan Minujin, quien interpreta a Pastor, Marina Gusman, que interpreta el rol de la asistente social, con quien Pastor, se involucra sentimentalmente.


Y es que por suerte a la violencia la superamos con buenas actuaciones como las de Claudio Rissi, Gerardo Romano, Abel Ayala. En el transcurso de la historia, nuestro marginal, irá adentrándose en el mundo intracarcelario, que verdaderamente es una soberana mierda, la corrupción es tal como afuera, solo que sin que puedas escapar. 

Los presos más antiguos, han traspasado obstáculos innimaginados y actualmente son dueños y señores de la mafia a interior del recinto penitenciario. Meten putas, venden droga, salen para asesinar por encargo, secuestrar por ejemplo también.

La serie que fue hecha sin pensar en el futuro, consta de 26 capítulos que en versión Universal, los trasmitieron de dos por días, editados sin que se notara. Y sin lugar a dudas, pese a todo lo que no dan ganas de continuar la historia, la vertigonisidad con la que es contada, sumado a las buenas actuaciones,  te transforma en un adicto al marginal, porque quedas pensándola por horas, hasta la siguiente vez que la miras. 


Y cuando estas en ello, no quieres parar, la dinámica, el enterarte de cosas, sentir que estas ahí, por suerte como observador, pero hay tanto por contar, tanto que pasa en cada capitulo, que uno quiere más y más. Y así sucedió que al finalizar la serie, me quedé, como tantas otras veces, con la sensación de vacio, ausencia. Que sucede cuando has visto algo muy bueno.

Sumemos además la banda sonora, muy actual, entre hip hop y la música barrio bravo que suena entre los jóvenes, pegajosa la letra, el sonido también, bien hecho el trabajo sin lugar a dudas, un pco qe nos sacamos el sombrero o la cachucha ante Sebastián Ortega y Adrián Caetano, creadores y directores de la serie. Dicen que ya están filmando una segunda temporada, que será más bien precuela de la primera, ojala pueda verla y después se las cuento.
Totalmente recomendada!!




SINOPSIS:
El expolicía Miguel Palacios (Minujín) ingresa como convicto en la prisión de San Onofre con una identidad falsa (Pastor) y una causa inventada. Su misión es infiltrarse dentro de una banda mixta de presos y carceleros que opera desde adentro del penal. El grupo acaba de secuestrar a la hija adolescente de un importante Juez de la Nación y, por lo tanto, la misión de Miguel consiste en hallar a los captores y descubrir el paradero de la chica.
Tras descubrir que se encuentra cautiva en un área de la cárcel y lograr su liberación, Miguel es traicionado, y queda tras las rejas como un reo más. Sin testigos que conozcan su verdadera identidad y rodeado por los peores delincuentes y asesinos, Miguel pronto comprenderá que sólo escapando puede salvar su vida y recuperar su nombre.

CALIFICACION:
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FICHA TECNICA:
Título original: El marginal, Argentina, 2016.
Dirección: Adrián Caetano, Sebastian Ortega.
Idea original: Adrian Caetano, Sebastian Ortega.
Género: Policial – Drama.
Duración: 1 temporada – 60 minutos por capitulo.

Banda Sonora: “El marginal” – Sara Hebe. 

29 de mayo de 2018

Maigret ten un piege.


Creo que pasará mucho tiempo antes de poder, si quiera, olvidar esta racha de dos tandas que tuve a bien disfrutar, en este verano 2018, mirando a mi idolatrado Inspector Jules Maigret, encarnado por Jean Gabin. Que como bien señaló en su oportunidad, Georges Simenon, autor de las novelas policiales sobre Maigret, después de conocer a Gabin, supo encontrar la apariencia, el rostro y  la personalidad justa para su personaje.

Porque yo no conocí a Simenon y bueno, al leer, cada quien dependiendo la imaginación, va recreando, creando, atmosferas, escenografías, personajes, caras, modos, apariencias. Y siempre pensé que Jules Maigret, era un hombre entrado en años, alto, macizo, corpulento pero no gordo, elegante, con un sobretodo (abrigo) largo color gris oscuro, largo hasta más debajo de las rodillas, de sombrero, pipa, piel blanca, ojos claros y una mirada evocadora, casi romántica, cuando en realidad lo que por esos ojos cruza, sumado a las ideas gestadas en la mente, son divagaciones para resolver los crímenes.
De un humor particular, para la prole más bien hosco y pesado, para los que nos da vuelta la neurona, más bien irónico, pesado, pero siempre un caballero.


Y en esta ocasión con MAIGRET TEN UN PIEGE, creo que estuve frente a la novela y película, más sicológica. Impresionante como fue desentrañando desde al asesino, hasta la forma en la que lograría sacarle mentira por verdad.

Les contaré un poco para que entiendan. En esta ocasión Maigret está ante un caso de asesinatos en serie, que en los últimos seis meses han ido sucediéndose. Ahora, aparentemente el asesino estaba en una racha de descanso ya que no se tenían noticias suyas, pese a ello, la policía atenta dispuso de su elenco por todos los barrios, más o menos cercanos de los sitios donde sucedieron los anteriores crímenes. De hecho, es uno de estos policías de calle, vestido de civil, el que dará inicio a la persecución de un nuevo asesinato, pero por el lugar donde  ocurrirá y algunas pistas que el asesino, torpemente o con un ego que no se sostiene, dejara. Las cuales, serán vistas, tomadas, pensadas y meditadas por el grande de Jules Maigret.


De ahí en más, comenzara agrietando el ego del asesino, contando un cuento de haber detenido al culpable, un tipo simplón, con pinta de loco, al poco andar, el verdadero dará señas a Maigret, que lo que tiene tras las rejas no es el correcto. Para lo cual, aunque no estaban en sus intensiones, volverá a matar. Eso crea cierta rigidez incomoda en la policía, los altos mandos intentan apretarle los hilos al Inspector y éste que es muy respetuoso pero sabe que los burócratas solo son eso y el que resuelve es él y su equipo. Así que tendrá que aguzar más el olfato para ir tras el asesino.

Así es como dará otro movimiento de ajedrez, que desorientara al asesino, lo que Jules aprovechara para atrincarlo, porque ya sabe quién es, solo que no será tan simple apretarlo para que confiese. Pero a un egocéntrico sin neuronas, es solo cosa de observarlo detenidamente para descubrir sus puntos flacos.


Demasiado entretenida e interesante, casi me sentí Jules Maigret, observándolo a él, en sus pisadas, onda descubriendo sus intensiones y deleitándome con sus métodos. Es lo máximo.

Y bueno, si bien la novela también es así de interesante, hay que hacer los honores, en este caso, a Jean Delannoy, el director de la cinta y por supuesto, a Jean Gabin. Porque el uno con el otro, debieron llegar a la decisión de este método psicológico. Porque entre diálogos, sensaciones de tensión ambiente, la preocupación de la mujer del asesino, no de sospechar que lo fuera sino más bien, que por ello, lo detuvieran y alejaran de su lado. Por el otro lado una madre severa, dominante, de la que el hijo ni bien pudo, salió corriendo. Sin entender nunca que quizás el padre, ese hombre del que no se habla, porque sobre él pende la pena de la traición, hiciera lo mismo porque realmente la madre y esposa, era detestable.


Y déjeme decirle señor lector, que toda esta maravilla, esta intriga, misterio sicológico, tiene una data de 1958. Porque MAIGRET TE UN PIEGE, fue hecha ese año. Tanto es así que lamentablemente Jean Gabin, ya no vive para contarlo.



Es cine antiguo pues  y yo estoy chocha, feliz, ensoñada, de haber logrado crecer y madurar, para poder admirar y disfrutar de tan buen cine.
Totalmente recomendada!!!



SINOPSIS:
En esta ocasión el Inspector Jules Maigret, está frente a un caso que desde hace meses le viene dando dolor de cabeza. El asesino de Montmartre, ya que en ese lugar es que cada tanto, asesina mujeres, de una edad y fisonomía similar, acuchillándolas y rasgándoles la ropa. Sin rastros de violación. Pero esta vez, Maigret, tiene un plan para atraparlo.

CALIFICACION:
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FICHA TECNICA:
Título original: Maigret: Ten un piege, Francia, 1958.
Titulo en español: Maigret, tiende una trampa.
Dirección: Jean Delannoy.
Género: Misterior policial.
Duración: 116 minutos.

Reparto: Jean Gabin.

19 de mayo de 2018

Tándem.

Como todo lo bueno ¿Qué? Encontré a TÁNDEM de casualidad. La dejé reposar varios días, estaban grabadas y decidí que cuando tuviera tiempo la vería. Pues bien, el día llegó y ahora soy una soberana adicta a la serie. Es simple, pero es entretenida, contiene los elementos requeridos, Comandante de policía, tres subalternos y trabajando juntos no se les escapa un asesino.

La historia es así, la Comandante Léa Soler, es transferida a una nueva brigada, en un nuevo rincón de Francia, dejando atrás su vida en Lyon. En el nuevo lugar llegará con sus dos hijos adolescentes Thomas y Alice y para sorpresa del espectador, iremos enterándonos que uno de sus subalternos, el de mayor jerarquía, hace diez años estuvo casado con ella y es el padre de sus dos hijos.



Entonces, pues ya estará imaginándose la cantidad de vértices que pueden abrirse con tales ingredientes, además de la historia primigenia que nos convoca: los asesinatos varios y sus resoluciones.

Y les cuento que si bien la duración es exacta, de 52 minutos, la trama tiene intriga, uno está atento a descubrir al posible asesino o asesina y hasta el momento, de cuatro le he achuntado a una. Y no porque en las otras tres, el jarrón resultara ser el asesino, sino porque vuelta y voltereta resultó que el perpetrador de asesinatos era el que estaba al frente y no supe ver. Además que las historias, que uno va desentrañando en conjunto con los policías son entretenidas, como que el detective copuchento que uno lleva impreso, quiere saber más y más.




La verdad la encontré entretenida y por eso decidí comentarla y recomendarla. Ahí vea usted si le tinca tomar en cuenta mi opinión. De la ficha técnica, poco puedo decirles porque no conozco a nadie, es una serie, dígase que cada semana dan dos capítulos para no darse por entero y son rigurosamente del tiempo estipulado. No sabía qué significaba el nombre de la serie, porque no es apellido de ninguno, tampoco el de la región, sino que es agrupar, formar, reunir, un rebaño, una nueva familia, una familia y un trabajo...... eso es TÁNDEM. 




De los actores, que tampoco me suenan mucho, hay que destacar por guapo y simpático al subalterno de mayor jerarquía, dígase el marido de la Comandante, que lleva por nombre real Stépjane Blancafort, es realmente un manguito que sólo le hace falta un poco de chile, limón y la sal, esa la pongo yo jajajaja.
Totalmente recomendada!!! 


SINOPSIS:
La comandante Lea Soler es transferida a la brigada del Capitán Paul Marchal, su ex marido, con el que se reencontrará. También se verán obligados a reunirse fuera del trabajo porque la ex pareja, que se ve obligada a formar un tándem, tiene dos hijos adolescentes que cuidar, Alice y Thomas. 

CALIFICACION:
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FICHA TECNICA:
Título original. Tándem, Francia, 2016.
Dirección: Emmanuel Rigaut, Christophe Douchand, Jean- Christophe Delpias, Bénédicte Delmas, Jason Roffé.
Guión: Jérémie Marcus, Jean- Marc Rundnicki, Chloé Marcais.
Música: Amo Alyvan, Christophe Boutin, Yoan Faisy.
Fotografía: Corinne Bergas, Olivier Gaurguir.
Género: Serie crimen, policial.
Duración: Cada capítulo 52 minutos.
Reparto: , , , ,, , ,, , , , ,, , , ,

24 de abril de 2018

Les sources assassines.




Hace unos días, paseándome por mi consentido canal TV5Monde, encontréme con "Les Sources Assessines" y francamente resultó bien buena. Porque ya sabemos, porque les he contado, que existen series policiales o películas ídem, buenas, regulares y malonas. Que uno ande con hambre y las vea de todas formas, es problema de cada quien.

En este caso, era más bien buena. No logré pezquisar el punto muerto y en cambio me  mantuve atenta a todos los detalles. La historia trataba de una madre, científica que vive en Bourboule, que supongo es un pueblo al interior de Francia, ella tiene una hija a la que no ve hacen años. Una noche, su mejor amigo y amado, le hace una llamada pero no le dice nada. Al día siguiente, éste aparece muerto, a ella se le acusa de ser la culpable y la hija desaparecida aparece ¿para qué? Para hacer justicia y defender a su  mamá.



Porque en Francia, se estila (aquí en América Latina deberíamos replicarlo), que los polícias estudien. Ella la Comandante Fanny, estudió leyes y por tal, puede hacer las veces de abogada defensora. Hay mucho que desentrañar, además de la historia que las desunió a ambas mujeres. Ahora Fanny ha sido mamá y viene con su hijo, Irene, la abuela y acusada de asesina, está chocha y lo único que quiere es tiempo para estar con ellos. Pero antes tenemos que desenterrar secretos, mentiras, y cuando pensábamos que estábamos ante un asesinato y buscándole resolución, resulta ¿qué? Que se multiplica por dos o más bien por tres por uno y el resultado son: un ahogado asesinado por arsénico, una que murió hace 20 años al golpearse contra una piedra, otro que se suicidó en la cárcel acusado por algo que  no hizo. O sea la cosa se va poniendo cada vez más sabrosa.

Y para que todos seamos felices, espectadores y actores, el que desenrede primero la hebra logrará que en este pueblo, sobre la felicidad. Para lo cual, mucho habrá que leer, desentrañar, hablar con los más viejos, los que mantengan viva la memoria de aquello que sucedió hace 20 años.



En lo personal, todo lo que es misterio, secretos, historias que no fueron reveladas, me estremece de curiosidad, entonces ahí estuve atenta y el resultado fue bueno, porque no se cayeron en ningún momento y solo al final, sospeché de uno y resulté ganadora.
Totalmente recomendado!!


SINOPSIS:
En el Bourboule, un hombre es encontrado muerto, víctima de envenenamiento. Sin embargo, su ex compañero, Irène, médico jefe de los baños de la ciudad, tiene una gran cantidad de arsénico médico, que bien pudo haber usado el asesino. Sospechoso de asesinato, Irene es puesta bajo custodia. Su hija Fanny, un joven capitán de la Brigada Criminal de París, es llamada al rescate. Madre inocente no es nada fácil para Fanny, que no la había visto en muchos años. Su investigación también la sumerge en secretos familiares cuidadosamente guardados e intrigas oscuras, románticas y financieras.

CALIFICACION:
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FICHA TECNICA:
Título original: Sources assassines, Francia, 2017.
Título en español: Las fuentes asesinas.
Dirección: Bruno Bontzolakis.
Género: Telefilme policial.
Reparto: Agathe Bonitzer, Alexandre Carriére, Geneviéve Mnich, Jacques Bonnaffé, Joakim Latzko, Julie de Bona, Marie-Pierre Nouveau. Marthe Kekker.